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Un concepto cualitativo como el de utilidad es difícil de medir, pero los economistas intentan cuantificarlo de dos maneras diferentes: utilidad cardíaca y utilidad de artillería. Ambos valores son imperfectos, pero proporcionan una base importante para estudiar la elección del consumidor.

En economía, la utilidad simplemente significa la satisfacción del consumidor con un producto o servicio. La utilidad es un factor importante en la toma de decisiones y la elección de productos, pero crea un problema para los economistas que buscan incorporarla en modelos microeconómicos. Las utilidades entre los consumidores varían para el mismo producto y pueden verse influenciadas por otros factores, como el precio y la disponibilidad de alternativas.

Utilidad Cardinal

La utilidad cardíaca es la asignación de un valor numérico a una utilidad. Los modelos que incorporan utilidades cardíacas utilizan la unidad teórica de utilidad, el uso, de la misma forma que se utiliza cualquier otra cantidad medible. Es decir, una canasta de plátanos podría dar una utilidad de 10 a un consumidor y una canasta de mangos podría dar una utilidad de 20.

La desventaja de las utilidades cardinales es que no hay una escala fija para operar. La idea de 10 usos no tiene sentido en sí misma y los factores que influyen en los números pueden variar mucho de un consumidor a otro. Si otro consumidor le da a los plátanos un valor de uso de 15, no significa necesariamente que le gusten 50% de los plátanos que el primer consumidor. La implicación es que no hay forma de comparar servicios públicos entre consumidores.

Reducir las utilidades marginales

Un concepto importante de las utilidades cardíacas es la ley sobre la reducción de las utilidades marginales, que dice que cada unidad adicional proporcionará un artículo más pequeño y de menor utilidad en algún momento. Si bien un consumidor puede asignar su primera canasta de banano a un valor de 10 usos, tener algunas canastas podría reducir significativamente la utilidad agregada de cada nueva canasta. Los valores asignados a cada canasta adicional se pueden usar para encontrar el punto en el que se maximizan los servicios públicos o para estimar la curva de demanda del cliente.

Una forma alternativa de medir los servicios públicos es el concepto de servicios públicos de artillería, que utilizan calificaciones en lugar de valores. La ventaja es que se eliminan las diferencias subjetivas entre productos y entre consumidores y solo quedan las opciones clasificadas. Un consumidor puede querer mangos más que plátanos, y un consumidor puede preferir plátanos en lugar de mangos. Estas son opciones comparables, aunque subjetivas.

Las utilidades se utilizan en el desarrollo de curvas de indiferencia, que reflejan la combinación de dos productos que son valorados por un consumidor particular de manera justa e independiente del precio. Por ejemplo, un consumidor puede estar igualmente satisfecho con tres plátanos y un mango o un plátano y dos mangos. Se trata, por tanto, de dos puntos en la curva de indiferencia del consumidor.