En este momento estás viendo ¿Cómo se benefician las empresas de la discriminación de precios?

La discriminación de precios implica vender productos a diferentes precios a diferentes clientes para maximizar las ventas. Las empresas se benefician de la discriminación de precios porque pueden incitar a los consumidores a comprar mayores cantidades de sus productos o pueden alentar a grupos de consumidores desinteresados ​​a comprar productos o servicios. Si bien la discriminación de precios implica cobrar precios diferentes por el mismo artículo, existen diferentes estrategias de discriminación de precios que pueden beneficiar a una empresa.

Tipos de discriminación de precios

El primer tipo de discriminación de precios es la discriminación de precios de primer nivel, en la que a cada artículo se le cobra un precio diferente. Esto significa que una empresa puede cobrar el precio máximo por unidad, lo que le permite capturar el excedente disponible del consumidor. Este tipo de discriminación es el menos común.

Conclusiones clave

  • La discriminación de precios ocurre cuando un vendedor cobra diferentes precios por bienes a diferentes costos, con el objetivo de maximizar las ganancias.
  • Hay tres tipos de discriminación de precios.
  • También conocida como discriminación de precios perfecta, la discriminación de primer grado implica cobrar precios diferentes por cada producto vendido.
  • La diferenciación de la segunda etapa es el proceso de venta de productos basado en descuentos por cantidad.
  • Ofrecer descuentos para personas mayores es un ejemplo de discriminación de tercer grado porque a diferentes personas se les cobran precios diferentes por el mismo producto.

El segundo tipo de discriminación de precios es la discriminación de precios de segunda etapa, en la que se cobran diferentes precios en función de la cantidad de bienes comprados. Con este tipo de diferenciación, las empresas pueden alentar a los consumidores a comprar grandes cantidades ofreciendo descuentos por cantidad.

Por último, la discriminación de precios de tercer grado se produce cuando a diferentes grupos de consumidores se les cobran precios diferentes por el mismo bien. Este tipo de discriminación ayuda a las empresas a capturar las compras de los consumidores de grupos de consumidores que de otro modo no estarían interesados ​​en sus productos.

Condiciones necesarias para la discriminación de precios

Rara vez se puede discriminar en contra de los precios si no se cumplen determinadas condiciones del mercado:

  1. Debe haber diferentes segmentos de mercado, como usuarios minoristas y usuarios institucionales.
  2. Los segmentos de mercado deben mantenerse separados por factores como el tiempo, la duración o cómo usan el producto.
  3. Los diferentes segmentos deben estar motivados por diferentes precios.
  4. No debe haber “aserrado” entre dos mercados, lo que significa que un comprador no puede comprar en un mercado por un precio y vender en otro por un precio más alto.
  5. La empresa no debe estar sujeta a la competencia de precios y tener cierto poder de monopolio.

Ejemplos de discriminación de precios

La discriminación de primer grado puede implicar alguna negociación o regateo. Un ejemplo es la venta de un automóvil por parte de un concesionario. Los clientes rara vez esperan pagar el precio de la pegatina y muchas variables determinan el precio final de compra al final. Un revendedor de entradas para conciertos o los vendedores de productos en un mercado podrían utilizar un enfoque diferenciado de primer grado para maximizar las ventas.

Costco es un buen ejemplo de discriminación de precios de segunda categoría porque ofrece descuentos para compras al por mayor. Las estrategias de venta minorista uno a uno también son un ejemplo de diferenciación de precios de segunda etapa, donde el precio de un artículo típico se reduce cuando se compran más bienes.

Los ejemplos típicos son la oferta de diferenciación de descuento de tercer grado en descuentos para personas mayores en restaurantes y cines. Los productos que se venden son los mismos, pero se cobran precios diferentes a los consumidores individuales y el objetivo es generar ingresos de un grupo demográfico que de otro modo no podría comprar el producto.